Mapa de localización de Talasoterapia Las Canteras Contacta con nosotros
Inicio La Empresa Nuestros Servicios Nuestras instalaciones Nuestro equipo profesional Enlaces de interés
Domingo, 5 de septiembre de 2010
La empresa  |  Talasoterapia Las Canteras S.L

Talasoterapia: Acción terapéutica del agua del mar

1. El agua como elemento terapéutico.

El agua es un elemento consustancial a la vida, es agradable y la mayoría de las personas disfrutan con ella y en ella.

La hidroterapia es una modalidad de terapia física, de larga tradición, y cuya importancia hoy en día es similar a la que poseía en épocas pasadas, ya que las propiedades del agua, únicas, le confieren unas posibilidades que otros tipos de terapia física no permiten, es más, posibilita movimientos que en tierra sólo serían posible realizar con cierta dificultad.

El agua es, per se, un agente terapéutico. Sin embargo el agua, como H2O se encuentra pocas veces, ya que en la naturaleza se halla como disolvente de otros elementos, variando así su composición química.

Esta realidad nos permite clasificar la hidroterapia en tres tipos, en función de la naturaleza del agente terapéutico: el agua:

  • Hidroterapia: Agua potable ordinaria.
  • Balneoterapia: Agua mineromedicinal.
  • Talasoterapia: Agua marina o de lago salado.

2. Talasoterapia: Mitos y realidad.

El término talasoterapia es un vocablo que ha adquirido una especial relevancia en las últimas décadas y su empleo, a veces indiscriminado, a la hora de enumerar distintas técnicas relacionadas con el agua y su aplicación, bien por su temperatura, bien por los aditamentos que modifican su presión, traen a nuestra mente imágenes y arquetipos relacionados casi exclusivamente con el ocio, el bienestar y la belleza, lo que da lugar a una serie de mitos que son difíciles de derribar.

Sin embargo, y en contra lo que pudiese parecer, el término talasoterapia no es de reciente aparición, ya que fue propuesto, a partir de los vocablos griegos thalassa (mar) y therapeia (tratamiento o curación), por el Dr. La Bonardière en 1867 para explicar el uso con fines terapéuticos del agua de mar, algo que ya era conocido y empleado desde antiguo, como se atestigua incluso en los primeros textos de la medicina hipocrática.

3. Definición.

Desde un punto de vista etimológico, talasoterapia deriva de dos vocablos griegos: thalassa (mar) y therapeia (curación), a partir de los cuales se construye la primera definición, esto es, la curación o el tratamiento mediante el agua de mar.

Sin embargo, desde la constitución en 1986 de la Asociación Mer et Santé (Mar y Salud), actual referente de la talasoterapia, dicha definición adquiere un carácter más global:

"En una ubicación privilegiada, la talasoterapia es la utilización simultánea, bajo supervisión médica y con un objetivo preventivo o curativo, de los beneficios del medio marino, que comprenden, el clima marino, el agua de mar, los barros marinos, las algas y otras sustancias extraídas del mar".

La talasoterapia es, por tanto, un tratamiento cuyo principio activo es el agua de mar, un sistema vivo en el que se conjugan una serie de elementos cuya carta de presentación la confiere su composición, ya que se trata de un agua fuertemente mineralizada (35 g/L de media en nuestro entorno, aunque oscila desde los 3,5 g/L del Océano Ártico a los 80 g/L del Mar Muerto), en cuya composición predominan cloro, sodio, yodo, etc., aunque también contiene sulfato, magnesio, y otros minerales terrestres, así como gases en disolución (nitrógeno, oxígeno, carbónico,…). Se trata por tanto de aguas cloruradas sódicas hipertónicas, que actúan como estimulantes generales del organismo, en las que mejora su capacidad de respuesta dado el efecto transmineralizador a través de la piel que se consigue mediante técnicas de balneación, al que sin duda hay que añadir los factores físicos, mecánicos (flotación, presión hidrostática,…) y térmicos, que hacen del agua un medio ideal en la recuperación funcional de múltiples patologías.

4. Aspectos históricos.

El empleo del agua de mar, desde el punto de vista de la salud, se conoce desde antiguo, en las primitivas civilizaciones del Asia Central, aunque es más evidente en el conocimiento de la terapéutica clásica, no en vano aparece en las obras de Hipócrates, Galeno y Avicena. Tras un periodo de cierto olvido, se rescatan dichos conceptos a partir del siglo XVII con la obra de Russell "On the use of sea water in the diseases of the glands", editada en Londres el año 1760.

Un siglo más tarde, en 1865, aparece la primera definición de talasoterapia, debida al Dr. La Bonardière.

A finales del siglo XIX, en 1899, Louis Bagot desarrolla la "kinébalnéothérapie", es decir, la hidrocinesiterapia en agua de mar. Asimismo, René Quintón comienza sus trabajos en los que demuestra la similitud del agua de mar con el plasma humano.

En el primer tercio del siglo XX se constituye la Asociación Internacional de Talasoterapia, con la celebración de su primer congreso en 1914.

En 1986 se constituye en Francia la Asociación Mer et Santé (Mar y Salud), que constituye el referente actual de la talasoterapia.

5. Efectos terapéuticos de la talasoterapia.

El agua de mar se comporta como un agente terapéutico cuyos efectos biológicos van a depender de diversos factores físico-químicos:

  • Factor mecánico.
  • Factor térmico.
  • Factor químico.

5.1. Factor mecánico.

El agua presenta energía mecánica, aunque para que esta acción se produzca de forma aislada, debemos eliminar tanto el factor térmico como el químico, con el fin de que no se produzcan alteraciones a nivel cardio-respiratorio o metabólico.

Así, al utilizar el agua en balneación, observamos que dichos factores mecánicos dependen de otros factores, que relacionamos a continuación.

Factor de flotación o empuje: El agua ejerce sobre el cuerpo sumergido una fuerza vertical y hacia arriba, denominada empuje, que al actuar sobre su centro de gravedad lo mantiene en equilibrio.

La diferencia entre el peso del paciente y dicha fuerza de empuje hace que este peso pueda reducirse en función del grado de inmersión, como se aprecia en el clásico esquema de Lecrenier. A dicha diferencia se la denomina peso aparente.

Esquema de Lecrenier

Según dicho esquema, podemos afirmar que el peso de la persona será el siguiente:

  • 10% de su peso real si se encuentra sumergido hasta el cuello.
  • 30% de su peso real si se encuentra sumergido hasta el nivel de las axilas.
  • 60% de su peso real si se encuentra sumergido hasta la cintura.
  • 80% de su peso real si se encuentra sumergido hasta el nivel trocantéreo.
  • 90% de su peso real si se encuentra sumergido por encima de las rodillas.

La repercusión que, desde el punto terapéutico, tiene dicho factor radica en que facilita la movilidad del aparato locomotor en cada uno de sus componentes (óseo, articular, muscular), dando al paciente una sensación de ligereza al contrarrestar la acción de la gravedad, permitiendo movimientos que le serían imposibles o difíciles de realizar fuera del medio acuático, lo cual se ve además favorecido por la alta densidad del medio marino, que aumenta -multiplicando por 2 ó 3- dicho efecto.

El empleo de aditamentos (flotadores, lastres,...) permitirán modificar dicho factor, con el fin de facilitar o resistir el ejercicio.

5.2. Factor de compresión.

Este factor depende de la presión hidrostática del agua y se debe a las fuerzas que actúan ejerciendo una presión sobre el organismo y que son dependientes de su peso específico y de la altura del nivel de agua que actúa sobre las diferentes estructuras orgánicas.

Diagrama del factor de compresión

Sus efectos son apreciables en función del nivel de inmersión, cuando el paciente se encuentra en posición vertical, siendo mayor en miembros inferiores que a nivel torácico. Dicha presión actúa a nivel del sistema circulatorio venoso, cavidades corporales y músculos, provocando una disminución del perímetro corporal, efecto que es menor si el paciente se encuentra en decúbito y si la altura de la columna de agua a la que se ve sometido también es menor.

Este tipo de cambios, sobre vasos periféricos y musculatura, condiciona cambios metabólicos, disminuyendo el consumo de oxígeno, cuyo resultado es una relajación muscular y un descenso del tono reflejo.

5.3. Resistencia hemodinámica.

El desplazamiento del cuerpo dentro del agua depende que la fuerza aplicada venza la resistencia que ofrece el medio acuático.

Las diferencias de presión que se producen al mover el cuerpo en el agua origina la aparición de flujos de agua en las zonas de menor presión que tiende a arrastrar al paciente, tal que, dependiendo de la mayor o menor rapidez del movimiento habrá un mayor arrastre y por tanto una mayor resistencia, propiedad ésta que se puede utilizar en ejercicios de potenciación muscular.

5.4. Factor hidroquinético.

Se introduce al emplear agua en movimiento, que se utiliza como vehículo de presión sobre la piel.

Actúa como un estímulo mecánico, que puede ser variado en función de la presión del chorro de agua proyectado sobre el paciente, bien variando el diámetro de aspersión o variando los ángulos de incidencia.

5.5. Factor térmico.

Una de las propiedades físicas del agua, y que le confiere una especial característica, es su elevado calor específico, es decir la capacidad de almacenar una gran cantidad de calor e irlo liberando (enfriarse) de una forma lenta.

Esta peculiaridad le permite comportarse como conductor y transmisor térmico; así, dependiendo de que la temperatura del medio acuático sea superior o inferior a la de la persona, habrá un efecto de transferencia o sustracción del calor respectivamente.

La acción terapéutica de estos estímulos térmicos vendrá en función de la diferencia existente con la temperatura indiferente, que correspondería a la temperatura del medio ambiente próximo que hace que el cuerpo conserve su temperatura sin haber puesto en marcha mecanismos de termorregulación, y sus valores oscilan entre 25-26 ºC en el aire y que será de 31-33 ºC si se trata de medio acuáticos.

En razón de ello y, dependiendo de la temperatura del agua, las diferentes aplicaciones hidroterápicas pueden ser:

Aplicaciones Temperatura del Agua
Muy frías 10-15 ºC
Frías 16-23 ºC
Tibias 24-30 ºC
Indiferentes 31-33 ºC
Calientes 34-38 ºC
Muy calientes > 39 ºC

No obstante pueden sufrir modificaciones en función de la tolerancia del paciente. Los efectos que se van a conseguir son los siguientes:

  • Agua caliente (34-36 ºC):
    • Disminución generalizada del tono muscular.
    • Vasodilatación periférica en mayor o menor grado, dependiendo de la temperatura y duración del baño, llegando a provocar en algunos casos taquicardia.
    • Disminución de la sensibilidad periférica, con lo que se eleva el umbral doloroso.
  • Agua fría (no inferior a 24 ºC):
    • Vasoconstricción periférica y taquicardia.
    • Aumento de la presión sanguínea.
    • Aumento del tono muscular.

En estos casos el tiempo de aplicación se debe reducir en relación al grado de alejamiento de la temperatura indiferente.

5.6. Factor químico.

Sus efectos radican en los minerales que contiene el agua de mar, en cuya composición predominan cloro, sodio, yodo, etc. aunque también contiene sulfato, magnesio, y otros minerales terrestres, así como gases en disolución (nitrógeno, oxígeno, carbónico,…).

Se trata de un agua fuertemente mineralizada (35 g/L de media en nuestro entorno, incluyéndosela entre las aguas cloruradas sódicas hipertónicas, que actúan como estimulantes generales del organismo, en el que mejora su capacidad de respuesta dado el efecto transmineralizador a través de la piel que se consigue mediante técnicas de balneación.

6. Indicaciones de la Talasoterapia.

La talasoterapia se convierte en un recurso terapéutico importante, sobre todo en aquellos procesos de carácter crónico, principalmente degenerativos, que cursan con dolor, destrucción articular o con lesiones óseas, que conducen a grandes impotencias funcionales, ya que los factores físico-químicos del agua de mar aportan elementos necesarios para la disminución del componente doloroso, facilitando la recuperación de la tonicidad y del balance muscular, así como la reeducación funcional mediante técnicas de balneocinesiterapia lo que se traduce en un aumento de la movilidad y un incremento de la fuerza. Estos beneficios se hacen sin duda más patentes en articulaciones de carga (cadera, rodillas, columna,…), donde el aligeramiento de peso, aún mayor en un agua de tan alta densidad, favorece extraordinariamente la movilidad.

6.1. Alteraciones reumatológicas.

Los programas de talasoterapia en la piscina con agua caliente son eficaces para el enfermo reumático ya que las propiedades específicas del agua -transmisión de calor, flotación, resistencia, presión hidrostática,...- proporcionan un medio en el cual tanto el ejercicio pasivo como el activo o voluntario puede llevarse a efecto, con una tensión sobre la articulación mínima y con mayor grado de libertad de movimiento, de forma que los beneficios terapéuticos son múltiples.

Las afecciones susceptibles de tratamiento son:

  • Patología articular inflamatoria (en fase subaguda o crónica, ya que está contraindicado en periodos agudos o de actividad): artritis reumatoide, espondiloartropatias,...
  • Patología articular degenerativa: artrosis,...
  • Patología de partes blandas.
  • Fibromialgia.
  • Patología ortopédica y traumatológica: La recuperación de lesiones traumatológicas, así como la recuperación tras cirugía va a depender de las propiedades ya descritas con anterioridad. Se benefician del tratamiento recuperador en agua de mar:
    • Secuelas postraumáticas.
    • Secuelas post-quirúrgicas.
    • Lesiones musculares.
    • Distrofias.
    • Reeducación de la marcha.
    • Manejo del dolor vertebral.

Las características del medio marino lo hacen ideal para el manejo del dolor espinal. Así se observa que la acción térmica reduce el espasmo muscular, empleándose en:

  • Cervicalgias.
  • Dorsalgias.
  • Lumbalgias.

6.2. Alteraciones respiratorias.

La posibilidad de fragmentar el agua en partículas de diverso tamaño hace que puedan llegar a distintos niveles del aparato respiratorio y produzcan efectos humectantes, fluidificantes y de arrastre, siendo de especial interés en:

  • Cuadros crónicos y alérgicos.
  • Otitis.
  • Rinitis.
  • Sinusitis.
  • Laringitis.
  • Bronquitis crónica.
  • Asma Bronquial, en fases crónicas y compensadas.

6.3. Alteraciones neurológicas.

Las propiedades del agua, especialmente la flotación y la turbulencia, permiten el diseño de programas diversos y efectivos, ya que los beneficios específicos del medio acuático incluyen la reducción de peso y la facilitación del movimiento, características que permiten explorar el movimiento, el fortalecimiento y el entrenamiento de la actividad funcional.

Las patologías que pueden ser tratadas incluyen:

  • Secuelas de A.C.V.
  • Lesiones medulares.
  • Parálisis cerebral.
  • Polineuritis.
  • Neuralgias.
  • Enfermedad de Parkinson.

6.4. Alteraciones cardio-vasculares.

El uso del agua fría, y las turbulencias pueden ser útiles en el manejo de la patología vascular.

De forma análoga, con ejercicios de relajación y evitando la sobrecarga hídrica y el aumento de la presión hidrostática, se puede ir consiguiendo un entrenamiento progresivo a la actividad, sobre todo tras patología cardiaca.

  • Arteritis.
  • Varices.
  • H.T.A.
  • Recuperación post-infarto.

7. Bibliografía

  • ABEL EA, BARNES S, LE VINE MJ, SEIDMAN DR, WALLK S. Psoriasis treatment at the Dead Sea: Second International Study Tour. J Am Acad Dermatol. 1988; 19 (2 Pt 1): 362-364.
  • ALTMAN N. Healing springs. The ultimate guide to taking waters. Healing Arts Press. Vermont, 2000.
  • ARMIJO M, SAN MARTIN J. Curas balnearias y climáticas. Talasoterapia y Helioterapia. Editorial Complutense. Madrid, 1994.
  • AZIZI E, KUSHELEVSKY AP, AVRACH W, SCHEWACH-MILLET M. Climate therapy for psoriasis at the Dead Sea, Israel. Isr J Med Sci. 1982; 18 (2): 267-270.
  • BUSKILA D, ABU-SHAKRA M, NEUMANN L, ODES L, SHNEIDER E, FLUSSER D, SUKENIK S. Balneotherapy for fibromyalgia at the Dead Sea. Rheumatol Int 2001; 20 (3): 105-108.
  • DUVIC M. Possible mechanisms of effectiveness of Dead Sea balneotherapy. J Am Acad Dermatol. 1986; 15 (5 Pt 1): 1061.
  • FORTUNA A, PASSERINI C, POLANCO M, VOLENSKI L. Criteria for the effect of thalassotherapy in gynecology. Minerva Ginecol. 1980; 32 (9): 817-824.
  • HALEVY S, GIRYES H, FRIGER M, GROSSMAN N, KARPAS Z, SAROV B, SUKENIK S. The role of trace elements in psoriatic patients undergoing balneotherapy with Dead Sea bath salt. Isr Med Assoc J 2001; 3 (11): 828-832.
  • JAJIC I. Balneotherapy and heliomarinotherapy in the treatment and rehabilitation of patients with psoriatic arthritis. Reumatizam. 1984; 31 (1-2): 13-16.
  • KARAGULLE Z, DONMEZ A. Balneotherapy for fibromyalgia at the Dead Sea. Rheumatol Int. 2002; 21 (5): 210-211.
  • MACHTEY I. Thalasso and Balneotherapy at the Dead Sea in Osteoarthritis. Health Resorts Authority, Jerusalem 1979.
  • MULOT JP. Therapeutic possibilities of venolymphatic disorders using thalassotherapy. Phlebologie. 1988; 41 (2): 413-420.
  • NISSDEN JB, AVRACH WW, HANSEN ES; STENGAARD-PEDERSEN K, KRAGBALLE K. Increased levels of enkephalin following natural sunlight (combined with water bathing at the Dead Sea) and ultraviolet A radiation. Br J Dertmatol 1998; 139 (6): 1012-1019.
  • SAN MARTIN J. Current interest in thalassotherapy in stress and asthenic conditions. An R Acad Nac Med (Madr.). 1996; 113 (2): 457-469.
  • SAN MARTIN J. Thalassotherapy: its current therapeutic influence. An R Acad Nac Med (Madr.). 1995; 112 (2): 347-379.
  • SUKENIK S, BARADIN R, CODISH S, NEUMANN L, FLUSSER D, ABU-SHAKRA M, BUSKILA D. Balneotherapy at the Dead Sea area for patients Psoriatic Arthritis and Concomitant Fibromyalgia. Isr Med Assoc J 1999; 1 (2):83-85.
  • SUKENIK S, FLUSSER D, CODISH S, ABU-SHAKRA M. Balneotherapy at the Dead Sea area for knee osteoarthritis. Isr Med Assoc J 1999; 1 (2):83-85.
  • SUKENIK S. Balneotherapy for rheumatic diseases at the Dead Sea [letter; comment]. Int J Dermatol 1998; 37 (9):717-718.
  • SUKENIK S. Balneotherapy for rheumatic diseases at the Dead Sea area. Isr J Med Sci 1996; 32 Suppl: S16-S19.
  • SUKENIK S, MAYO A, NEUMANN L, FLUSSER D, KLEINER-BAUMGARTEN A, BUSKILA D. Dead Sea bath salts for osteoarthritis of the knee. Harefuah 1995; 129 (3-4):100-103, 159, 158.
  • SUKENIK S, NEUMANN L, FLUSSER D, KLEINER-BAUMGARTEN A, BUSKILA D. Balneotherapy for rheumatoid arthritis at the Dead Sea. Isr J Med Sci 1995; 31 (4):210-214.
  • SUKENIK S. Spa Treatment of rheumatic disease at the Dead Sea area. Rheumatology in Europe.1995; 24: 147-148.
  • SUKENIK S. Spa treatment for arthritis at the Dead Sea area [editorial]. Isr J Med Sci 1994; 30 (12): 919-921.
  • SUKENIK S, GIRYES H, HALEVY S, NEUMANN L, FLUSSER D, BUSKILA D. Treatment of psoriatic arthritis at the Dead Sea. J Rheumatol 1994; 21 (7): 1305-1309.
  • SUKENIK S, GIRYES H, HALEVY S, et al. Treatment of psoriatic arthritis at the Dead Sea . J Rheumatol 1994;21: 1305-1309.
  • SUKENIK S, BUSKILA D, NEUMANN L, KLEINER-BAUMGARTEN A. Mud pack therapy in rheumatoid arthritis. Clin Rheumatol 1992; 11 (2): 243-247.
  • SUKENIK S, NEUMANN L, BUSKILA D, KLEINER-BAUMGARTEN A, ZIMLICHMAN S, HOROWITZ J. Dead Sea bath salts for the treatment of rheumatoid arthritis. Clin Exp Rheumatol 1990; 8 (4): 353-357.
  • SUKENIK S, BUSKILA D, NEUMANN L, KLEINER-BAUMGARTEN A, ZIMLICHMAN S, HOROWITZ J. Sulphur bath and mud pack treatment for rheumatoid arthritis at the Dead Sea area [see comments]. Ann Rheum Dis 1990; 49 (2): 99-102.
  • TSUCHIYA Y, SHIMIZU T, TAZAWA T, SHIBUYA N, NAKAMURA K, YAMAMOTO M. Changes in plasma lactate and pyruvate concentrations after taking a bath in deep sea water. Tohoku J Exp Med. 2003; 201 (4): 201-211.
  • WOLENSKI L, FORTUNA A. Rheumatoid arthritis and the marine climate. Minerva Med. 1980; 71 (35): 2497-2500.
  • www.thalasso-federation.com

50% de descuento en el parking de Padre Cueto Café El Laurel Centro de belleza Las Canteras
Copyright 2004 - Talasoterapia Las Canteras - Aviso legal - Información de la empresa